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Es la segunda ciudad en importancia de la provincia. Su origen se remonta al
proceso colonizador del sur mendocino, que se inició en el año 1805 con el
histórico parlamento del Diamante y la fundación del fuerte de San Rafael.
Declarada ciudad el 7 de octubre de 1922, desde sus orígenes siempre se ha caracterizado por su geografía y su producción. En este
oasis se cultiva: maíz, alfalfa, vid, olivo, frutales (durazno, pera, ciruela)
y se cría ganado vacuno y lanar. Derivadas de esta producción hay industrias
que elaboran productos desecados en conserva: dulces, licores y variados
productos de gran calidad. Cobran también importancia las principales bodegas
del país que han tomado asiento en esta ciudad, cuyas instalaciones pueden ser
visitadas en algunos casos.
La ciudad cuenta con un intenso movimiento y una
moderna urbanización. Sus calles son amplias y arboladas, con acequias. La zona
es muy apta para desarrollar actividades relacionadas con la naturaleza:
trekking, rafting, mountain bike, variadas excursiones en contacto con paisajes
espectaculares son algunas de las múltiples posibilidades que brinda al
turista. EL Cañón del Atuel constituye la principal atracción paisajística.
De extraordinaria geomorfología, es un profundo cañón creado por los efectos
de la erosión, de características espectaculares. La ciudad cuenta con un
activo centro comercial, casino y posee variada infraestructura de servicios de
alojamiento y gastronomía.
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