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Clima
En esta región se destaca una variación climática que va desde la
Puna, a 4000 m.s.n.m., hasta las Llanuras Chaqueñas y Salteñas de
aproximadamente 300 m.s.n.m., pasando por las Quebrada de Humahuaca y los Valles
Calchaquíes.
El clima subtropical cálido y seco predomina en esta región, y en verano es
común apreciar lluvias torrenciales y calores agobiantes, por lo que es
conveniente visitarla durante las otras estaciones del año. En las zonas de la
Puna y los Andes, como en las regiones desérticas, durante el año puede
apreciarse un gran calor de día y mucho frío de noche.
El clima en la Puna y en los Altos Andes es frío de altura, con diferencias
diarias de temperatura de aproximadamente veinte grados centígrados, fuertes
vientos y precipitaciones en forma de nieve o granizo durante todo el año.
Los valles riojanos y catamarqueños poseen un brillante sol durante casi todo el
año, beneficiado además por el clima seco y la altura, por lo cual el verano es
más tolerable que en otras parte del norte del país.
La Yunga es una angosta faja de vegetación selvática que atraviesa el área
salteña, jujeña y tucumana, para desaparecer al sur del área catamarqueña. A lo
largo de los valles y llegando hasta los 500 m.s.n.m. se ubica al selva
pedemontana o de transición, zona mas favorable para el asentamiento humano que
sufrió una intensa explotación forestal que luego fue dando paso a cultivos de
caña de azúcar, tabaco, maíz, frutales y diversas hortalizas.
Dentro del relieve abrupto de las yungas, las condiciones climáticas varían
gradualmente con la altura, por lo cual el clima en general es cálido y húmedo
con inviernos templados y veranos muy calurosos. Las precipitaciones caen en
forma torrencial durante la época estival, por tal causa la temporada mas
propicia para conocerla es durante los meses invernales.
El Zonda es un viento cordillerano que se produce especialmente en invierno, y
que sopla en la región, proveniente de una masa de aire marítimo del Océano
Pacífico que descarga su humedad al otro lado de la cordillera (lo hace en forma
de nieve en las cumbres, y en forma de lluvias en las laderas), ingresando en
forma fría y seca. Sin embargo, al descender hacia las llanuras la expansión de
la masa de aire se comienza a calentar fuertemente a razón de un grado
centígrado cada cien metros de desnivel sobre el mar.
El Viento Norte, es frecuente en verano. Es húmedo y caluroso, y por lo general
produce una importante llovizna, acompañado de un viento refrescante como es el
Pampero. Esto puede provocar el bloqueo de la situación meteorológica durante
días, mediante el conocido golpe de calor, donde se resaltan temperaturas y
humedad excesivas que se mantienen hasta la noche, agobiando a las personas.
En esta región, en lugares de gran altura, las personas pueden sufrir
apunamiento, que es un mareo causado por la falta de oxígeno. Esto puede
provocar palpitaciones, nauseas, cefaleas o dolor de cabeza, fatiga y hasta
insomnio. Como medio de prevención se aconseja evitar comidas pesadas, beber
alcohol con moderación, evitar el tabaco, viajar en lo posible con las
ventanillas de los vehículos abiertas, y en lo posible poseer o solicitar tubos
de oxígeno.
Flora
Se destaca el cardón, palo blanco, palo amarillo, laurel, lapacho,
cebil, cedro, nogal criollo, roble criollo, quina, peteribí, mora amarilla,
helechos, lianas, enredaderas, orquídeas, begonias, musgos y líquenes.
El paisaje de la Puna esta casi desprovisto de árboles, salvo los bosquecillos
de queñoa que crecen en las nacientes de los arroyos, quebradas resguardadas o
en las laderas de los cerros entre los 3.500 y 4.300 m.s.n.m.
La comunidad vegetal dominante es la estepa arbustiva con arbustos bajos de
aproximadamente cuarenta centímetros de alto, como la tolilla de flores
tubulosas amarillas, la chijúa y la añagua, y con un estrato herbáceo muy ralo.
La naturaleza Altoandina es muy semejante a la de la Puna, la vegetación
predominante es una estepa de arbustos y coirones, gramíneas de varios géneros
que generalmente tienen coloración amarillo dorado.
En la zona selvática de la Yunga, ubicada al norte de la región, en Salta y
Jujuy, los árboles dominantes son el palo blanco y el amarillo, cuyos troncos
rectos de color blanquecino se elevan con escasas ramificaciones hasta una
altura de 20 o 30 m. Se pueden encontrar también en menor proporción otras
especies, como el cebil colorado y el horcocebil, dos leguminosas con largas
vainas lustrosas de color oscuro.
Entre los grandes árboles que puedan alcanzar los cuarenta metros de altura se
destaca la tipa blanca. La mayoría de las especies arbóreas pierden sus hojas
durante el invierno y toman un aspecto gris verdoso, pero antes de las lluvias
de la primavera muchos de ellos se cubren de flores ofreciendo un espectáculo de
gran belleza, como en el caso del jacarandá o tarco, de flores azul lila, el
lapacho rosado y amarillo.
Ascendiendo las laderas se ubica la selva montana, por encima de los 500 m.s.n.m.,
y encontramos el jacarandá o tarco, la tipa, el roble y los cedros salteños o
tucumanos.
Entre los 800 y 900 m.s.n.m. la humedad aumenta, no sólo por las lluvias sino
también por las nubes que se recuestan sobre los faldeos. Aquí se destacan el
horco molle o palo barroso, árbol de corteza oscura, y el mato de frutos
comestibles. A medida que en esta selva desaparecen especies debido a la
altitud, encontramos el bosque montano, integrado por especies como el pino del
cerro, única conífera del noroeste argentino, y el aliso del cerro que se
desarrolla cerca de los cursos de agua o sobre los derrumbes naturales. Asociado
con este bosque montano puede crecer el nogal, cuya nuez sirve de alimento a
numerosos animales, también encontramos el palo luz y el sauco.
Donde finalizan estos bosques se desarrolla la vegetación de pastizales de
altura, con gran abundancia de gramíneas y plantas herbáceas, que se cubren de
flores en la época de lluvia. Estos pastizales se funden con la estepa puneña.
Fauna
Entre la fauna se destacan el cóndor, el flamenco andino, el puma,
diversos tipos de gatos monteses, como el yaguareté o tigre americano, el
tamanduá u oso hormiguero, el coatí, el mono caí, la cabra, el burro, el
caballo, el guanaco, la llama y la vicuña.
La vicuña es uno de los animales más típicos en este ambiente camélido bien
adaptado a las condiciones ambientales de la Puna; su finísimo vellón color
canela claro está compuesto por dos capas de lana; la exterior más gruesa lo
protege de la lluvia y nieve, mientras que la interior mucho más fina actúa de
aislante de fríos intensos.
Entre los carnívoros puneños o de la Puna podemos citar al zorro real y al gato
andino, ambos endémicos de esta unidad natural.
Entre las aves de la Puna se destaca al suri cordillerano o ñandú petiso, que es
pariente del que se encuentra en la estepa patagónica; y el keú andino, de la
familia de las perdices sudamericanas.
El grupo más notable lo constituyen las aves acuáticas típicas de las lagunas
puneñas, con especies propias de flamencos, patos, guayatas, gallaretas y
chorlitos. Los cursos de agua endorreicos de la región son el hábitat de varias
ranas endémicas, como la del género telmatobius.
La fauna Altoandina tiene componentes migrantes como las aves, que una vez
pasado el invierno y retirada la nieve llegan en el temporada estival; entre
ellas son comunes los pájaros, como los insectívoros gauchos y dormilonas, los
granívoros como los comesebos, el chingolo, y las aves rapaces, como el águila
mora y el cóndor andino.
Entre los mamíferos que habitan los altos Andes encontramos el guanaco, que aun
forma grandes tropillas en los sitios menos frecuentados por el hombre, el zorro
colorado y el puma.
En la zona de la Yunga se encuentran variados grupos de murciélagos frugívoros,
insectívoros, carnívoros, hematófagos que se alimentan de sangre. Entre los
herbívoros se destacan los tapires, la corzuela, los pecaries, y numerosos
roedores como las ardillas, que frecuentan los sitios donde hay nogales, ya que
se alimentan de sus frutos. También encontramos el tapeti, pariente de los
conejos domésticos y el único mono presente que es el cai, que habita las selvas
de laurel y de mirtaseas. Entre los carnívoros se destacan el zorro de monte, el
coatí, el mayuato (que es un osito lavador de Sudamérica) y el hurón.
Como es característico de la selva las aves se distribuyen ocupando distintos
estratos de vegetación desde al base hasta la copa de los árboles. Las Yungas
albergan a varias especies de loros, aves arborícolas con plumajes de colores
muy llamativos que poseen un pico corto robusto y curvado para cortar y triturar
el alimento, como frutos, semillas y granos. El loro alizero es frecuente en los
bosques de alizos. Entre los anfibios yungueños se destacan las ranas
marsupiales, las cuales reciben esta denominación por tener las hembras una
especie de bolsa en su dorso donde transportan los huevos.
La taruca o venado, especie declarada Monumento Natural de la región (en 1996),
es un ciervo corpulento de los pastizales de altura, que habita las montañas de
la región.
Geografía y Relieve
Cordillera de los Andes
La Cordillera de los Andes se formó aproximadamente hace sesenta
y tres millones de años y constituye la cadena montañosa más extensa del
mundo y la segunda en altura. La porción que ocupa en la Región Noroeste se
caracteriza por su acentuada aridez, a diferencia de la Región Patagónica
Andina, que al recibir abundantes lluvias tiene un carácter mucho más
húmedo.
En la Región del Noroeste argentino los movimientos de la corteza terrestre
que formaron la Cordillera de los Andes produjeron acordonamientos paralelos
entre los cuales quedaron extensas llanuras. En estas altiplanices, ubicadas
entre los 3.400 y 3.800 m.s.n.m. se encuentra La Puna; la cual a su vez
limita por debajo con dos unidades naturales denominadas la Prepuna y el
Monte, en forma alternada; y por encima con la Altoandina.
En el norte de la provincia de Salta, en la región delimitada por los ríos
Bermejo y Grande de Tarija, penetra una angosta faja de vegetacion selvática
que de madera algo discontinua atraviesa las provincias de Salta Jujuy y
Tucumán, para desaparecer en la provincia de Catamarca. Estas selvas
denominadas Yungas se desarrollan al pie y sobre las laderas orientales de
la sierras subandinas de la Cordillera de los Andes, entre la Prepuna o la
Puna y la planicie chaqueña. Debido al manto casi permanente de nubes que
cubre las laderas se las conoce como Nuboselvas. Las lluvias, temperatura y
humedad varían notablemente con la altura de las montañas y la orientación
de los faldeos. Los vientos del noreste, que provienen del Océano Atlántico,
descargan su humedad al chocar con las laderas orientales favoreciendo el
desarrollo de esta selva húmeda y subtropical. Todas estas condiciones se
reflejan en la vegetación que se desarrolla formando comunidades muy
diversas.
Ascendiendo las laderas por encima de los 500 m.s.n.m. se encuentra la selva
Montana. Aquí la humedad es mayor y existen las epifitas, plantas que crecen
sobre otras plantas sin parasitarlas utilizándolas sólo de apoyo, tapizando
las ramas y congando como cortinas, mientras marañas de lianas y enredaderas
trepan buscando la luz, dándole al paisaje un aspecto diferente. En el
impenetrable sotobosque musgos y helechos viven en las rocas.
Sierras Pampeanas
En esta región se ubican parte de las sierras pampeanas, que atesoran
entre sus largos cordones valles, zonas áridas y desérticas, salinas y oasis con
bellos arroyos y embalses.
Las sierras pampeanas se caracterizan por su forma de bloques cristalinos muy
antiguos, de más de 500 millones de años, que habían formado en su momento un
sistema montañoso que con el efecto de la erosión se terminó de nivelar y
originó las denominadas planicies. Como el empuje del movimiento provino del
oeste, estos bloques cristalinos formaron sierras que corren de norte a sur,
siguiendo las líneas de falla y se inclinaron por lógica hacia el este. Por tal
causa las laderas orientales de las montañas y sierras son mucho menos abruptas
que las laderas occidentales, y las mayores alturas se ubican hacia el oeste.
Por movimientos de la corteza terrestre los residuos de la enorme erosión se
transportaron al oeste de las sierras pampeanas y dieron origen a la
precordillera, formada por gnesis y magmatitas, extendida en la región de Cuyo y
Noroeste donde se depositaron sedimentos eólicos como arenizcas, calizas y
margas.
A fines del Paleozoico, hace más de 200 millones de años, se produjeron
fracturas y se dislocaron estos bloques, debido a las presiones que originaba la
precordillera, y unos aproximadamente 70 millones de años atrás la orogenia
andina vuelve a dislocarlos, provocando elevaciones considerables que formaron
sierras, y hundimientos que originaron bolsones, valles, llanos y bosques o
campos, típicos de esta región. |