PROVINCIAS

1 - Jujuy

2 - Salta

3 - Catamarca

4 - Tucumán

5 - Sgo. del Estero (oeste)

6 - La Rioja
INTRODUCCION PANORAMA TURISTICO CULTURA Y ECONOMIA NATURALEZA
NATURALEZA

Clima
En esta región se destaca una variación climática que va desde la Puna, a 4000 m.s.n.m., hasta las Llanuras Chaqueñas y Salteñas de aproximadamente 300 m.s.n.m., pasando por las Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes.
El clima subtropical cálido y seco predomina en esta región, y en verano es común apreciar lluvias torrenciales y calores agobiantes, por lo que es conveniente visitarla durante las otras estaciones del año. En las zonas de la Puna y los Andes, como en las regiones desérticas, durante el año puede apreciarse un gran calor de día y mucho frío de noche.
El clima en la Puna y en los Altos Andes es frío de altura, con diferencias diarias de temperatura de aproximadamente veinte grados centígrados, fuertes vientos y precipitaciones en forma de nieve o granizo durante todo el año.
Los valles riojanos y catamarqueños poseen un brillante sol durante casi todo el año, beneficiado además por el clima seco y la altura, por lo cual el verano es más tolerable que en otras parte del norte del país.
La Yunga es una angosta faja de vegetación selvática que atraviesa el área salteña, jujeña y tucumana, para desaparecer al sur del área catamarqueña. A lo largo de los valles y llegando hasta los 500 m.s.n.m. se ubica al selva pedemontana o de transición, zona mas favorable para el asentamiento humano que sufrió una intensa explotación forestal que luego fue dando paso a cultivos de caña de azúcar, tabaco, maíz, frutales y diversas hortalizas.
Dentro del relieve abrupto de las yungas, las condiciones climáticas varían gradualmente con la altura, por lo cual el clima en general es cálido y húmedo con inviernos templados y veranos muy calurosos. Las precipitaciones caen en forma torrencial durante la época estival, por tal causa la temporada mas propicia para conocerla es durante los meses invernales.
El Zonda es un viento cordillerano que se produce especialmente en invierno, y que sopla en la región, proveniente de una masa de aire marítimo del Océano Pacífico que descarga su humedad al otro lado de la cordillera (lo hace en forma de nieve en las cumbres, y en forma de lluvias en las laderas), ingresando en forma fría y seca. Sin embargo, al descender hacia las llanuras la expansión de la masa de aire se comienza a calentar fuertemente a razón de un grado centígrado cada cien metros de desnivel sobre el mar.
El Viento Norte, es frecuente en verano. Es húmedo y caluroso, y por lo general produce una importante llovizna, acompañado de un viento refrescante como es el Pampero. Esto puede provocar el bloqueo de la situación meteorológica durante días, mediante el conocido golpe de calor, donde se resaltan temperaturas y humedad excesivas que se mantienen hasta la noche, agobiando a las personas.
En esta región, en lugares de gran altura, las personas pueden sufrir apunamiento, que es un mareo causado por la falta de oxígeno. Esto puede provocar palpitaciones, nauseas, cefaleas o dolor de cabeza, fatiga y hasta insomnio. Como medio de prevención se aconseja evitar comidas pesadas, beber alcohol con moderación, evitar el tabaco, viajar en lo posible con las ventanillas de los vehículos abiertas, y en lo posible poseer o solicitar tubos de oxígeno.

Flora
Se destaca el cardón, palo blanco, palo amarillo, laurel, lapacho, cebil, cedro, nogal criollo, roble criollo, quina, peteribí, mora amarilla, helechos, lianas, enredaderas, orquídeas, begonias, musgos y líquenes.
El paisaje de la Puna esta casi desprovisto de árboles, salvo los bosquecillos de queñoa que crecen en las nacientes de los arroyos, quebradas resguardadas o en las laderas de los cerros entre los 3.500 y 4.300 m.s.n.m.
La comunidad vegetal dominante es la estepa arbustiva con arbustos bajos de aproximadamente cuarenta centímetros de alto, como la tolilla de flores tubulosas amarillas, la chijúa y la añagua, y con un estrato herbáceo muy ralo.
La naturaleza Altoandina es muy semejante a la de la Puna, la vegetación predominante es una estepa de arbustos y coirones, gramíneas de varios géneros que generalmente tienen coloración amarillo dorado.
En la zona selvática de la Yunga, ubicada al norte de la región, en Salta y Jujuy, los árboles dominantes son el palo blanco y el amarillo, cuyos troncos rectos de color blanquecino se elevan con escasas ramificaciones hasta una altura de 20 o 30 m. Se pueden encontrar también en menor proporción otras especies, como el cebil colorado y el horcocebil, dos leguminosas con largas vainas lustrosas de color oscuro.
Entre los grandes árboles que puedan alcanzar los cuarenta metros de altura se destaca la tipa blanca. La mayoría de las especies arbóreas pierden sus hojas durante el invierno y toman un aspecto gris verdoso, pero antes de las lluvias de la primavera muchos de ellos se cubren de flores ofreciendo un espectáculo de gran belleza, como en el caso del jacarandá o tarco, de flores azul lila, el lapacho rosado y amarillo.
Ascendiendo las laderas se ubica la selva montana, por encima de los 500 m.s.n.m., y encontramos el jacarandá o tarco, la tipa, el roble y los cedros salteños o tucumanos.
Entre los 800 y 900 m.s.n.m. la humedad aumenta, no sólo por las lluvias sino también por las nubes que se recuestan sobre los faldeos. Aquí se destacan el horco molle o palo barroso, árbol de corteza oscura, y el mato de frutos comestibles. A medida que en esta selva desaparecen especies debido a la altitud, encontramos el bosque montano, integrado por especies como el pino del cerro, única conífera del noroeste argentino, y el aliso del cerro que se desarrolla cerca de los cursos de agua o sobre los derrumbes naturales. Asociado con este bosque montano puede crecer el nogal, cuya nuez sirve de alimento a numerosos animales, también encontramos el palo luz y el sauco.
Donde finalizan estos bosques se desarrolla la vegetación de pastizales de altura, con gran abundancia de gramíneas y plantas herbáceas, que se cubren de flores en la época de lluvia. Estos pastizales se funden con la estepa puneña.

Fauna
Entre la fauna se destacan el cóndor, el flamenco andino, el puma, diversos tipos de gatos monteses, como el yaguareté o tigre americano, el tamanduá u oso hormiguero, el coatí, el mono caí, la cabra, el burro, el caballo, el guanaco, la llama y la vicuña.
La vicuña es uno de los animales más típicos en este ambiente camélido bien adaptado a las condiciones ambientales de la Puna; su finísimo vellón color canela claro está compuesto por dos capas de lana; la exterior más gruesa lo protege de la lluvia y nieve, mientras que la interior mucho más fina actúa de aislante de fríos intensos.
Entre los carnívoros puneños o de la Puna podemos citar al zorro real y al gato andino, ambos endémicos de esta unidad natural.
Entre las aves de la Puna se destaca al suri cordillerano o ñandú petiso, que es pariente del que se encuentra en la estepa patagónica; y el keú andino, de la familia de las perdices sudamericanas.
El grupo más notable lo constituyen las aves acuáticas típicas de las lagunas puneñas, con especies propias de flamencos, patos, guayatas, gallaretas y chorlitos. Los cursos de agua endorreicos de la región son el hábitat de varias ranas endémicas, como la del género telmatobius.
La fauna Altoandina tiene componentes migrantes como las aves, que una vez pasado el invierno y retirada la nieve llegan en el temporada estival; entre ellas son comunes los pájaros, como los insectívoros gauchos y dormilonas, los granívoros como los comesebos, el chingolo, y las aves rapaces, como el águila mora y el cóndor andino.
Entre los mamíferos que habitan los altos Andes encontramos el guanaco, que aun forma grandes tropillas en los sitios menos frecuentados por el hombre, el zorro colorado y el puma.
En la zona de la Yunga se encuentran variados grupos de murciélagos frugívoros, insectívoros, carnívoros, hematófagos que se alimentan de sangre. Entre los herbívoros se destacan los tapires, la corzuela, los pecaries, y numerosos roedores como las ardillas, que frecuentan los sitios donde hay nogales, ya que se alimentan de sus frutos. También encontramos el tapeti, pariente de los conejos domésticos y el único mono presente que es el cai, que habita las selvas de laurel y de mirtaseas. Entre los carnívoros se destacan el zorro de monte, el coatí, el mayuato (que es un osito lavador de Sudamérica) y el hurón.
Como es característico de la selva las aves se distribuyen ocupando distintos estratos de vegetación desde al base hasta la copa de los árboles. Las Yungas albergan a varias especies de loros, aves arborícolas con plumajes de colores muy llamativos que poseen un pico corto robusto y curvado para cortar y triturar el alimento, como frutos, semillas y granos. El loro alizero es frecuente en los bosques de alizos. Entre los anfibios yungueños se destacan las ranas marsupiales, las cuales reciben esta denominación por tener las hembras una especie de bolsa en su dorso donde transportan los huevos.
La taruca o venado, especie declarada Monumento Natural de la región (en 1996), es un ciervo corpulento de los pastizales de altura, que habita las montañas de la región.

Geografía y Relieve

Cordillera de los Andes
La Cordillera de los Andes se formó aproximadamente hace sesenta y tres millones de años y constituye la cadena montañosa más extensa del mundo y la segunda en altura. La porción que ocupa en la Región Noroeste se caracteriza por su acentuada aridez, a diferencia de la Región Patagónica Andina, que al recibir abundantes lluvias tiene un carácter mucho más húmedo.
En la Región del Noroeste argentino los movimientos de la corteza terrestre que formaron la Cordillera de los Andes produjeron acordonamientos paralelos entre los cuales quedaron extensas llanuras. En estas altiplanices, ubicadas entre los 3.400 y 3.800 m.s.n.m. se encuentra La Puna; la cual a su vez limita por debajo con dos unidades naturales denominadas la Prepuna y el Monte, en forma alternada; y por encima con la Altoandina.
En el norte de la provincia de Salta, en la región delimitada por los ríos Bermejo y Grande de Tarija, penetra una angosta faja de vegetacion selvática que de madera algo discontinua atraviesa las provincias de Salta Jujuy y Tucumán, para desaparecer en la provincia de Catamarca. Estas selvas denominadas Yungas se desarrollan al pie y sobre las laderas orientales de la sierras subandinas de la Cordillera de los Andes, entre la Prepuna o la Puna y la planicie chaqueña. Debido al manto casi permanente de nubes que cubre las laderas se las conoce como Nuboselvas. Las lluvias, temperatura y humedad varían notablemente con la altura de las montañas y la orientación de los faldeos. Los vientos del noreste, que provienen del Océano Atlántico, descargan su humedad al chocar con las laderas orientales favoreciendo el desarrollo de esta selva húmeda y subtropical. Todas estas condiciones se reflejan en la vegetación que se desarrolla formando comunidades muy diversas.
Ascendiendo las laderas por encima de los 500 m.s.n.m. se encuentra la selva Montana. Aquí la humedad es mayor y existen las epifitas, plantas que crecen sobre otras plantas sin parasitarlas utilizándolas sólo de apoyo, tapizando las ramas y congando como cortinas, mientras marañas de lianas y enredaderas trepan buscando la luz, dándole al paisaje un aspecto diferente. En el impenetrable sotobosque musgos y helechos viven en las rocas.

Sierras Pampeanas
En esta región se ubican parte de las sierras pampeanas, que atesoran entre sus largos cordones valles, zonas áridas y desérticas, salinas y oasis con bellos arroyos y embalses.
Las sierras pampeanas se caracterizan por su forma de bloques cristalinos muy antiguos, de más de 500 millones de años, que habían formado en su momento un sistema montañoso que con el efecto de la erosión se terminó de nivelar y originó las denominadas planicies. Como el empuje del movimiento provino del oeste, estos bloques cristalinos formaron sierras que corren de norte a sur, siguiendo las líneas de falla y se inclinaron por lógica hacia el este. Por tal causa las laderas orientales de las montañas y sierras son mucho menos abruptas que las laderas occidentales, y las mayores alturas se ubican hacia el oeste.
Por movimientos de la corteza terrestre los residuos de la enorme erosión se transportaron al oeste de las sierras pampeanas y dieron origen a la precordillera, formada por gnesis y magmatitas, extendida en la región de Cuyo y Noroeste donde se depositaron sedimentos eólicos como arenizcas, calizas y margas.
A fines del Paleozoico, hace más de 200 millones de años, se produjeron fracturas y se dislocaron estos bloques, debido a las presiones que originaba la precordillera, y unos aproximadamente 70 millones de años atrás la orogenia andina vuelve a dislocarlos, provocando elevaciones considerables que formaron sierras, y hundimientos que originaron bolsones, valles, llanos y bosques o campos, típicos de esta región.

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