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Clima
Subregión Chaqueña
El clima es subtropical durante casi todo el año, con veranos cálidos y
húmedos, e inviernos templados y secos. Las lluvias que se concentran en
verano van disminuyendo en dirección este a oeste, pudiéndose percibir
ocasionalmente una ola de frío polar.
En verano las torrenciales lluvias a veces obstaculizan los caminos de
tierra.
En la subregión del noreste el clima subtropical marítimo que proviene del
Oceano Atlántico es cálido y húmedo, influyendo acabadamente en el área. El
aire subpolar puede llegar a penetrar desde el sur del país hasta la región
chaqueña ubicada al oeste.
Entre diciembre y febrero pueden percibirse lluvias y calores agobiantes en
las subregion chaqueña, pero el resto del año el clima es templado, pudiendo
en algunas escasas ocasiones ser interrumpido por una ola de frío invernal.
Subregión Mesopotámica
La zona sur de la subregión mesopotámica es más calurosa, húmeda y lluviosa
que la norte durante el verano. En esta subregión el clima es cálido y
húmedo hacia el norte, y templado y seco al oeste; las precipitaciones
disminuyen de este a oeste.
Entre diciembre y febrero, al igual que en la subregión chaqueña, pueden
percibirse lluvias y calores agobiantes, pero el resto del año el clima es
templado pudiendo en algunas escasas ocasiones ser interrumpido por una ola
de frío invernal.
La Sudestada, que se origina entre junio y octubre, es un viento del litoral
atlántico cuyo origen se debe a la masa de aire marítimo frío y demasiado
húmedo que es confrontada por una baja presión ubicada sobre la conocida
cuenca del Paraná. El mismo puede durar unos dos días, salvo que la baja
presión no logre desplazarse, y en tal caso las ráfagas de viento y
lluvias continuas pueden durar casi siete días. En éste último caso pueden
crecer las aguas del Río de la Plata, generando en muchos casos inundaciones
en el litoral bonaerense.
Flora
Subregión Chaqueña
Entre la flora se destacan como especies de gran porte el quebracho
blanco, el quebracho colorado y el lapacho, que se encuentran tanto en la
zona de la selva como del monte.
Entre los vegetales de menor tamaño podemos nombrar el ñandubay, urunday,
algarrobo, guayaib, palo borracho, la palma blanca o caranday (que puede
llegar a medir siete metros de largo), y la palma negra o palmera de agua,
que se ubican en la sabana y bosques.
El Gran Chaco es la única región del mundo donde crecen los quebrachos,
árboles de durísima madera que fueron intensamente explotados desde
principios del siglo XX para la extracción del tanino, la confección de
postes eléctricos y telefonicos, de alambrados, y la fabricación de carbón
de leña.
La porción oeste de la región chaqueña es mucho más seca que la oriental. En
ella se desarrollan extensos bosques xerófilos adaptados a condiciones de
aridez, donde se destacan dos árboles imponentes por su robustez y
majestuosidad: el quebracho blanco y el quebracho colorado. Luego, dentro
del estrato arbóreo intermedio se encuentran los algarrobos, como el blanco
y el negro. Las cactáceas son comunes como el ucle y los cardones.
En la parte este de la región chaqueña el clima se torna mucho más húmedo y
el bosque de madera dura o monte fuerte, ocupa solamente las partes altas
del terreno, alternando en suelos más bajos con extensas sábanas, palmares,
esteros y lagunas. El conjunto de vegetación se va enriqueciendo con el
aporte de árboles como el urunday, el viraró, el lapacho negro, el espina
corona y el zapallo caspi. Las áreas anegadas, formadas por cañadas,
esteros, lagunas y meandros, son uno de los ambientes más interesantes y
representativos de la región.
La vegetación está compuesta por grandes hierbas como el pehuajó, de grandes
hojas y flores azules, y el pirí. En zonas de aguas más profundas crecen
numerosas plantas flotantes entre las que se destacan los camalotes. De
hermosas flores azules, los repollitos de agua y los irupé.
Subregión Mesopotámica
La flora mesopotámica es variada. Dentro de los elevados árboles se
encuentran el guatambú, el peteribí, el cedro misionero, el pino, y el
viraró; todas especies muy codiciadas por su calidad en madera.
Las palmeras yatay son especies con varios siglos que abundan a orillas del
río y brindan una atractiva visión desde la distancia.
El irupé es una característica flor de la zona que se abre al amanecer y se
cierra al atardecer, creciendo bajo el agua en los pintorescos esteros.
Antes del área de la cataratas, en la orilla del río Iguazú y en las islas
del Delta, antes de precipitarse, se encuentran varios árboles que requieren
gran humedad: el curupay, el cupay, el laurel de río, el laurel blanco, el
aguay, el ingá, y el ceibo, cuya flor de color rojo ha sido declarada flor
nacional argentina.
En la extrema humedad ambiental de la zona de las Cataratas del Iguazú
(Misiones), se desarrollan algunas rarezas, destacándose dos comunidades muy
especiales, ya que es el único lugar del país donde se encuentra el bosque
de cupay, un árbol de hojas caedizas que al brotar son de color cobrizo; y
los pastizales de paspalum lilloi, una gramínea que crece entre las piedras
del río.
En la zona de los palmares abundan pastizales y bosquecillos interrumpidos
por pajonales y sectores de la selva en galería, que acompañan los cursos de
agua, presentando un relieve suavemente ondulado, con arroyos de poco caudal
que lo surcan de oeste a este desembocando en el río Uruguay. Cerca de este
río hay una variable faja de bosques semixerófilos, con aromos y ñandubay.
El ñandubay que forma parte de la zona del Espinal (en Entre Ríos y parte de
Corrientes), es un árbol de copa globosa con pequeñas flores amarillas y
largas vainas. Asociado a este árbol crecen el algarrobo negro y el
quebracho blanco que con sus veinte metros de alto sobresalen del estrato
arbóreo. Entre ellos se desarrollan molles, talas, espinillos, algunas
enredaderas como la pasionaria, y ciertas epífitas como los claveles del
aire. En algunos sectores, como la Selva de Montiel (en el centro y norte de
Entre Ríos), donde el bosque es más denso, aparecen los palmares de
caranday. En zonas donde los árboles crecen más espaciados, entre una
vegetación herbácea rica en gramíneas, se desarrollan extensos palmares de
yatay que alcanzan 16 metros de altura y poseen frondes arqueados de color
verde claro.
La topografía quebrada del suelo, especialmente de Entre Ríos, se debe a las
conocidas Cuchillas de Grande y de Montiel, divisorias donde se originan
cursos de agua. La Selva de Montiel es un zona muy conocida de vegetación
chaqueña donde se encuentran especies como el quebracho y la palmera
caranday.
El Pastizal Pampeano ocupa una extensa región del centro-este de la
Argentina abarcando porciones de la subregión Mesopotámica, y las regiones
Sierras del Centro y Pampeana. Se sitúa mayormente en relieves llanos o
suavemente ondulados, también en serranías bajas. El clima es templado
cálido, con lluvias decrecientes del nordeste (1.500 milímetros) al sudoeste
(400 milímetros).
La vegetación dominante es la estepa o pseudoestepa de gramíneas, entre las
cuales abundan varias especies de flechillas y otros pastos de gran valor
forrajero como la cebadilla criolla y el pasto miel. Se encuentran
arbustales con chilcas y carquejas, estas últimas de populares usos
medicinales. En la subregión Mesopotámica, en los pastizales, se encuentran
hierbas de las familias de los tréboles (leguminosas) y de las margaritas
(compuestas).
Entre la zona denominada Chaco y el Pastizal Pampeano se encuentra el
Espinal, región natural que rodea al pastizal pampeano y que cubre
planicies, llanuras onduladas y serranías bajas, sufriendo grandes
variaciones climáticas. En la Mesopotamia, las precipitaciones pueden
superar los 1.000 milímetros anuales, mientras que en sectores de la
provincia de La Pampa las mismas no alcanzan los 400 milímetros.
En general en esta zona la comunidad vegetal dominante es el bosque xerófilo
compuesto por árboles espinosos con copas aparasoladas, que alternan con
estepas de gramíneas y palmares.
Fauna
Subregión Chaqueña
Entre la fauna se encuentra el zorro, carpincho, tapir, oso hormiguero,
mulita, quirincho, coatí, pecaríe o chancho del monte, mono, puma, nutria,
gato, yaguareté, yacare y variadas serpientes.
Entre las aves, el loro hablador (también llamado martín pescador grande), y
diferentes especies de carpinteros y trepadores, son los más fáciles de
observar.
El impenetrable monte está habitado por el gauzuncho o corzuela, monos
aulladores, carpinchos, y aves como la charata y el ipacahá.
En los bosques cubiertos de pastizales y zonas anegadas, se desplazan con
comodidad por sus largas extremidades los ñandúes, chuñas y el aguará guazú.
En los esteros, cañadas y lagunas se pueden apreciar especies de cigüeñas,
garzas, y la jacana o gallito de agua, que camina fácilmente sobre la
vegetación flotante gracias a sus largos dedos.
La fauna de la región chaqueña es muy variada. Entre los mamíferos, los
armadillos o tatúes es un grupo frecuente y representado en la zona por
varias especies: desde las mulitas y el quirincho o tatú bola, cuyas bandas
dorsales le permiten doblarse sobre si mismo juntando la cabeza al lado de
la cola para formar una bola casi impenetrable y así protegerse de sus
agresores; pasando por el extraño pichi-ciego mayor, de hábitos
subterráneos; y el gigante de la familia, el tatú carreta, que se encuentra
al borde de la extinción. Los pecaríes son otro de los grupos típicos de la
región chaqueña, representado por su tres especies: el labiado, el de collar
y el taguá o chancho quimilero, exclusivo de las áreas semiáridas de esta
unidad.
La avifauna chaqueña posee desde grupos adaptados a los ambientes abiertos,
como los ñandúes, hasta aquellos propios de bosques como la charata, una
pava de monte típica de la unidad, y varios loros como el hablador y el
calancate común. Otras aves características de la región son las chuñas, que
se presentan en dos especies: la de patas rojas y la de patas negras; y los
carpinteros que abundan en varias especies.
Los anfibios y reptiles de la subregión chaqueña varían sorprendentemente.
Con las lluvias estivales comienzan la actividad de la ranas, luego de haber
pasado refugiadas en el seco invierno. Los reptiles tienen aquí notables
predadores propios de lagunas y zonas inundables, como las tortugas
acuáticas, la ñacaniná, la curiyú (una boa acuática) y dos especies de
yacarés.
En los esteros y lagunas viven numerosos peces, como la tararira y el pez
pulmonado, que constituyen un interesante ejemplo de adaptación a la
desecación de los ambientes en lo que viven, ya que ambos son capaces de
respirar aire atmosférico y subsistir en lugares con muy poca agua hasta las
nuevas lluvias.
Subregión Mesopotámica
La fauna típica de esta subregión es a veces difícil de observar en su
totalidad salvo que se penetre en la jungla. Podemos citar entre ella al
mono carayá, el coatí, el tapir, el yacaré ñato, el lagarto overo o iguana,
la vizcacha, la nutria y el carpincho. Además existen variadas mariposas y
aves como los tucanes y los picaflores.
En la zona del espinal, dentro de los carnívoros se destaca la presencia del
puma, un felino solitario y de hábitos nocturnos que durante el día duerme
oculto en la vegetación o encaramado en un árbol. También habitan al zorro
pampeano, el gato montes, el yaguarundí (un félido fácil de reconocer por su
pelaje de color uniforme) y el gato de los pajonales.
Entre los roedores en esta zona se destacan los tuco-tucos, que excavan
extensas galerías de poca profundidad con ramificaciones y cámaras. Las
vizcachas son animales nocturnos que salen a pastar con la puesta del sol;
son de carácter muy sociable y viven en grupos familiares habitando grandes
cuevas. Las vizcachas junto a los guanacos y las maras o liebres
patagónicas, son los mayores herbívoros autóctonos.
La avifauna del espinal tiene entre sus componentes característicos al
coludito copetón, el cacholote castaño, el pepitero de collar y el cardenal
amarillo.
Geografía y
Relieve
Subregión Chaqueña
La subregion chaqueña es una extensa llanura donde se ubican ríos
provenientes de los deshielos producidos en las montañas andinas, ubicadas
al oeste del país. Se destacan los ríos Pilcomayo, Bermejo y Salado, que
varían su cauce año tras año, conformando esteros, bañados e islas. Poseen
un trayecto sinuoso, variando su curso y nivel frecuentemente, rebalsando en
las crecidas e inundando los alrededores, y desapareciendo en los períodos
de sequía por infiltración y evaporación.
La Selva de Ribera y el Monte, que forman casi una sola unidad ambiental, se
ubican bordeando el cauce del Río Negro y sus adyacencias. Antiguos cauces
del río originan Madrejones que se cubren con vegetación acuática como
ocurre en las lagunas Yacaré y Carpincho. Luego del Monte se destaca la
Sabana con palmeras y el Bosque Bajo Abierto, gran planicie cubierta por
diversos pastizales y esbeltas palmeras. Finalmente, en la parte más baja
del terreno, se ubican las Cañadas, Esteros y Lagunas.
Desde los cordones montañosos de las Sierras Subandinas, al norte del país,
se extiende hacia el este una vasta planicie cubierta por bosques secos y
sabanas de altos pastizales, conocida como Chaco.
Subregión Mesopotámica
La subregión mesopotámica queda delimitada por dos importantes ríos: el
Paraná y el Uruguay. Actualmente esta conectada al resto del país por puentes y
un túnel subfluvial.
La zona altera un variado paisaje con un bondadoso clima de norte a sur: desde
las rojizas sierras con la majestuosas cataratas (Misiones), pasando por los
atractivos esteros (Corrientes) y culminando en las pintorescas lomadas y
palmares (Entre Ríos).
El Río Iguazú, desde sus nacientes en Brasil, fluye en un trayecto de unos
quinientos kilómetros recibiendo agua de sus variados afluentes. En su cauce
superior, antes de precipitarse por las cataratas, posee un ancho de entre 500 y
1500 metros, corriendo por entre sus costas bajas. Próximo a la caída de las
aguas este cauce es subdividido por numerosas islas e islotes, que originan una
serie de brazos del río los que, al llegar al desnivel de setenta y cuatro
metros de altura, dan lugar a los saltos cuyo número varía según el caudal del
agua.
El conjunto de los saltos alcanza una longitud de 2.700 metros, de los cuales
2.000 se hallan en el lado argentino del río. Luego de salvar el gigantesco
escalón, el río Iguazú inferior, cuyo ancho se va reduciendo a unos 80 metros,
corre por entre las altas barrancas.
A medida que la fuerza del agua va desgastando lentamente el material del lecho
del río, los paredones basálticos que forman las cataratas se fracturan y caen
al pie de las columnas de agua, donde son fragmentados y removidos. Este
proceso, que aún continúa, ha provocado que desde su origen, hace unos 100.000
años, las cataratas hayan retrocedido unos 23 km, ya que inicialmente se
encontraban en el punto denominado Tres Fronteras (Argentina, Brasil y
Paraguay), lugar donde el Río Iguazú desagua en el Río Paraná.
El Delta del Paraná, limitado por el río homónimo, marca el límite entre Santa
Fe y Entre Ríos, y ocupa las costas meridionales de dichas provincias. Las islas
que lo conforman están formadas por los sedimentos que la corriente del agua
arrastra continuamente, y al tener su centro deprimido se inundan fácilmente.
En las provincias de Misiones y Corrientes se destaca un suelo de color
ladrillo, a causa de que la tierra está constituida por un mineral denominado
laterita, compuesto por aluminio, sílice y gran cantidad de óxido de hierro, que
le otorga distintas tonalidades de rojo. |