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Clima
Durante casi todo el año la región posee
un clima templado, salvo las ocasionales semanas de frío pampero o sudestada;
o el inesperado golpe de calor veraniego.
El Pampero es un típico viento de la cuenca rioplatense que cíclicamente se
repite cada siete o diez días. Posteriormente a unos días de viento Norte, cuando
sube la temperatura y desciende el barómetro, el cielo se enturbia por efecto
del Pampero que sopla desde el sudoeste. Entonces se produce un descenso notorio
de la temperatura y aumento de la presión, y tras el paso de un frente frío
acompañado por lluvias el cielo se despeja y se torna límpido.
Si el Pampero es húmedo aparecen grandes nubarrones oscuros y tormentas eléctricas;
si es seco, en cambio, el cielo esta diáfano y se siente frío, pasando el frente
de tormenta más hacia el norte.
La Sudestada, que se origina entre junio y octubre, es un viento del litoral
atlántico cuyo origen se debe al efecto que provoca la masa de aire marítimo
frío y demasiado húmedo, cuando es confrontada por una baja presión ubicada
sobre la conocida cuenca del Paraná. El mismo puede durar unos dos días, salvo
que la baja presión no logre desplazarse. En ese caso las ráfagas de viento
y lluvias continuas pueden durar casi siete días, y el cielo se nubla con nubes
de color gris plomo, creciendo además las aguas del Río de la Plata, que pueden
generar inundaciones en el litoral bonaerense.
El Viento Norte es frecuente en verano. Húmedo y caluroso, por lo general produce
una importante llovizna, acompañado de un viento refrescante como es el Pampero.
Sin embargo, la situación meteorológica puede bloquearse durante días, provocando
el conocido golpe de calor, donde se registran temperaturas y humedad excesivas,
que se mantienen por la noche agobiando a las personas.
Finalmente en el norte, en el Delta del Paraná, se advierte la presencia del
clima subtropical proveniente de la región mesopotámica.
Flora
La flora es rica y variada, formada por
árboles autóctonos como chañares, algarrobos y sauces colorados, y otros introducidos
como el pino, eucalipto, tamarisco y álamo.
En la zona del Delta los bancos de arena y albardones de reciente formación
son colonizados por la vegetación silvestre. Entre las plantas pioneras que
pueden comenzar este proceso se encuentra el aliso de río, cuyas semillas germinan
en la arena húmeda y gracias al gran desarrollo de sus raíces con yemas, forman
en poco tiempo bosquecillos monoespecíficos. Se inicia así, o a partir de bancos
de arena fijados por juncales, una sucesión vegetal que puede continuar con
la aparición del sauce criollo, cuyas semillas provistas de un penacho algodonoso
son dispersadas por el viento. Poco a poco se agregan otros árboles como el
timbó blanco, la anacahuita, el curupí, el seibo y el laurel de río.
En algunos sitios estas comunidades vegetales pueden evolucionar hasta constituir
una selva marginal.
Los interiores de las islas son más bajos, por lo cual se inundan con la crecientes
y poseen grandes extensiones cubiertas por pajonales. Allí se forman lagunas
y madrejones que son antiguos cauces abandonados por el río, que pueden estar
cubiertos por especies vegetales acuáticas como camalotes, helechitos de agua
y repollitos de agua.
El caldén forma parte de la zona del Espinal (esta especie dominante se ubica
al sur de Buenos Aires, Córdoba y San Luis; y abarca toda La Pampa) formando
bosques abiertos de ocho a diez metros de alto junto a otros árboles como algarrobos,
chañares, sombras de toro e inciensos. Los montes de caldén son un buen refugio
para algunos animales de la región.
Fauna
El caballo criollo característico de
esta región, descendiente de los animales que llegaron de Europa, se desarrolló
perfectamente en la región. De características relativamente pequeñas, es fuerte,
resistente, musculoso, rápido, ágil y dócil, lo que lo transformó en un hábil
participante para el juego de polo.
La fauna se conforma por: venados de las pampas, guanacos, ñandúes, jabalíes,
zorros, zorrinos, gatos del pajonal, gatos monteses, hurones, liebres, vizcachas,
conejos, ciervos damas axis y coloradas; y una gran riqueza íctica en las lagunas,
arroyos y el Océano Atlántico.
Las aves típicas de esta región son el conocido hornero, el cardenal, el benteveo,
el martín pescador, el carancho y el águila mora.
En los ambientes acuáticos de la zona del delta, habita una rica fauna ictícola
con especies como el sábalo, el surubí, el patí y la palometa o piraña, que
posee anchas mandíbulas con filosos dientes triangulares. El principal pez predador
de aguas dulces abiertas es el dorado, que captura otros peces en los desagües
de las lagunas marginales y los madrejones.
Entre los reptiles de hábitos acuáticos, se destacan varias especies de culebras
y la tortuga de cuello largo.
Los mamíferos típicos de estos ambientes son el coipo, conocido localmente como
nutria; el carpincho; y el lobito de río, de tupido pelaje color oscuro muy
lustroso, que nada y bucea con gran destreza en busca de peces, moluscos y crustáceos.
Los densos pajonales y la selva ribereña brindan refugio al ciervo de los pantanos,
el cérvido sudamericano de mayor tamaño, notable por su color general rojizo
con las patas negras y por la gruesa cornamenta que poseen los machos.
Se registran en esta zona del delta más de doscientas cincuenta especies de
aves.
En la zona del pastizal pampeano se encuentran especies de hábitos corredores
como el ñandú, la perdiz o inambú común, y el venado de las pampas; y otros
que utilizan refugios subterráneos como la vizcacha, el peludo y la mulita.
Las lagunas de la región pampeana son especialmente notables en algunos sectores
de la provincia de buenos Aires por su elevado número y dimensiones; generalmente
poseen pajonales en su periferia, con juncos, totoras y espadañas donde se destacan
variedades de anátidos, como patos y cisnes, y rálidos como galleretas y pollas;
también resulta común hallar mamíferos roedores como el coipo o nutria.
El ñandú para los primeros habitantes de la pampa argentina fue una importante
fuente de nutrición y alimento, que además de brindar su apreciable carne proporcionaba
piel y plumas para vestirse. Se los cazaba por medio de dos o tres piedras unidas
por una cuerda denominadas boleadoras, que se arrojaban al cuello o las patas
del animal .
Geografía y Relieve
Al norte de la región, el Delta del Paraná ocupa una extensión de catorce
mil kilómetros cuadrados. Luego de atravesar la mesopotamia argentina y al desembocar
en el Río de la Plata, el importante río Paraná se bifurca en numerosos
brazos de ríos y canales que surcan islotes e islas limitadas por arena.
La cuenca del Río de la Plata ocupa el segundo lugar en América del Sur, después
de la Amazónica, y el sexto lugar en el mundo. El caudaloso río Paraná, luego
de un delta de innumerables islas separadas por grandes brazos y canales, se
une con el río Uruguay para formar el río de la Plata, de 300 km. de recorrido
y 220 km. de ancho en su desembocadura. Tanto el río Paraná como Uruguay nacen
en Brasil.
Los sedimentos conformados por arena, limo y arcilla aportados principalmente
por el río Paraná, son en gran medida provenientes del nororeste argentino y
sur boliviano, que se acumulan en el curso inferior formando un intrincado conjunto
de islas que constituyen el Delta del Paraná. Este avanza hacia la ciudad de
Buenos Aires a un promedio de aproximadamente cincuenta metros por año, por
lo que se estima que para el año 2237 las islas estarían enfrente a la Capital
Federal. En su curso, el majestuoso Río Paraná arrastra también semillas que
germinan en el suelo del Delta, formando la denominada selva ribereña, donde
se halla el árbol de ceibo, especie autóctona que produce la flor nacional de
Argentina.
La denominada Zona Pampeana es una llanura herbosa de más de cuatrocientos mil
kilómetros cuadrados de extensión, con un fértil suelo compuesto por limos y
loess, muy apta para el establecimiento humano.
El suelo pampeano es rico en humus lo que propicia el crecimiento de pastos
de calidad y la presencia de escasos árboles. Sin embargo, se destaca la presencia
del eucalipto y el ombú, que resultaron esenciales para sanear pantanos y ofrecer
sombra.
La formación de complejos palustres y lagunas, en la que desembocan cursos de
agua que poseen una riqueza ictícola excepcional, brindan un panorama único
de apreciar.
El Pastizal Pampeano ocupa una extensa región del centro-este de la Argentina,
abarcando porciones de las regiones Mesopotámica, Sierras del Centro y Pampeana.
Se sitúa mayormente en relieves llanos o suavemente ondulados, y también en
serranías bajas. El clima es templado cálido con lluvias decrecientes desde
nordeste, con 1.500 milímetros anuales, al sudoeste con 400 milímetros.
La vegetación dominante es la estepa o pseudoestepa de gramíneas, entre las
cuales abundan varias especies de flechillas y otros pastos de gran valor forrajero,
como la cebadilla criolla y el pasto miel. Se encuentran arbustales con chilcas
y carquejas, estas últimas de populares usos medicinales.
El Espinal es una región natural que se ubica entre el Chaco y el Pastizal pampeano
rodeando a este último como una gigantesca herradura, cubriendo planices, llanuras
onduladas y serranías bajas sufriendo grandes variaciones climáticas: en la
Mesopotamia las precipitaciones pueden superar los 1.000 milímetros anuales,
mientras que en ciertos sectores de la provincia de La Pampa las mismas no alcanzan
los 400 milímetros.
En esta región también se destacan dos sistemas serranos, denominados Tandilia
y Ventania, que cruzan diagonalmente la provincia de Buenos Aires e interrumpen
la continuidad de la planicie. Entre ambos sistemas se ubica la llanura, con
pendiente hacia el sudeste. El sistema de Tandilia está conformado por sierras
y cerros de escasa altura y el de Ventania es más corto, ancho y elevado, con
sus sierras y cerros. |