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Esta
ciudad, cabecera del Partido de Pinamar, es considerada uno de los centros
turísticos de mayor jerarquía de la costa atlántica, debido a sus amplias
playas, su belleza paisajística, sus espléndidas residencias y centros
comerciales, todo producto de un cuidado plan de urbanización.
Posee un clima
diferente, producto de una notable obra de forestación de los médanos
originales que predominaban en la zona.
En sus ondulantes calles, perfumadas por el aroma de los eucaliptos, cipreses,
abetos, álamos, araucarias, sauces y aromos, se enclavan chalets que rivalizan
en su buen gusto.
Posee 30 Km. de playas de suave declive, con anchos de entre 100 y 200 metros, y
con excelentes balnearios y paradores con todos los servicios.
En cuanto al turismo aventura, se puede trepar a los médanos en cuatriciclos,
practicar sandboard, o realizar excursiones en jeeps con doble tracción.
En un ambiente agreste, verde, despreocupado y elegante a la vez, también se
puede jugar al golf (en una magnífica cancha de 18 hoyos), realizar cabalgatas,
tomar el té o un trago, y comer en algunas de sus innumerables confiterías y
restaurantes. La
pesca del tiburón y las travesías en la arena enriquecen el panorama de
actividades de temporada estival.
En cuanto al alojamiento, posee un gran número de hoteles, aparts,
departamentos y chalets en alquiler para todos los presupuestos. La
ciudad, abierta al turismo en 1943, es el fruto del trabajo pionero del
arquitecto Jorge Bunge en campos de Valeria Guerrero.
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