TUCUMÁN

 

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CIRCUITOS TURISTICOS
Zona Norte (Cerros)

Se inicia este itinerario a 90 km. de San Miguel de Tucumán, tomando la RN 9 y luego la RP 311, hasta llegar a San Pedro de Cololao, centenaria villa de pintoresco encanto, rodeada de espléndidas serranías. Por la zona se podrá admirar las artesanías en cuero o saborear los renombrados quesillos Colaleños.
En toda esta zona se puede cabalgar a lomo de un manso caballo de andar, sumándose a cabalgatas que recorren museos, tambos y otros puntos interesantes, acompañado por guías expertos en estos temas; también se puede aprovechar estos paseos para realizar safaris fotográficos, ya que los paisajes visitados son de una belleza imponente.
Se destacan varias actividades deportivas y al aire libre especialmente el trekking, cabalgata, escalada y parapente.

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Yerba Buena
A 12 KM.

Antes de llegar al cerro San Javier, a pocos kilómetros de San Miguel de Tucumán, se encuentra Yerba Buena, una de las ciudades que más embelleció el paisaje en los últimos años.
Aquí se construyeron pintorescas casas residenciales con amplios jardines y diversos estilos arquitectónicos.
La zona cuenta con un importante centro comercial, shopping, bares y restaurantes de moderno diseño en su principal avenida.
Durante los fines de semana es el lugar elegido para jóvenes porque sus denominados boliches y pubs son los más importantes de Tucumán.

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San Javier
A 25 KM.

La cumbre del Cerro San Javier o Anta Muerta se encuentra a 1.220 m.s.n.m., aproximadamente a unos 24 km. de San Miguel de Tucumán. Sobre este Cerro se ubica la Villa San Javier de características veraniegas, que cuenta con destacadas hosterías.
Desde la villa, llena de casas residenciales y árboles, se puede divisar la belleza de la llanura tucumana obteniéndose una interesante vista panorámica.
Está rodeado por el Parque Aconquija, con espléndidos bosques donde dan la nota de realce las copas de los árboles, de las que cuelgan verdaderas cortinas de enredaderas florecidas. Los troncos están cubiertos de plantas parásitas, entre las que sobresale la flor del aire. En las hondonadas húmedas hay helechos y begonias.
Una de las principales atracciones del lugar es el Cristo Redentor o Bendicente, escultura inaugurada en 1942 visible desde San Miguel de Tucumán por sus características: 28 metros de altura y 135.800 kilogramos. El lugar donde se levantó el Cristo Redentor o Bendicente, escultura extraordinaria realizada por el artista tucumano Juan Carlos Iramain, es uno de los más fotografiados de la provincia, desde allí, a unos 1.300 m.s.n.m., se pueden apreciar las luces de la ciudad y las principales avenidas que recorren toda su extensión, además de los sembradíos vecinos.
Con antecedentes en el museo Cristológico del vaticano, el Cristo Bendicente está realizado en cemento y piedra laja dentro de los cánones del realismo naturalista.
Es un lugar muy adecuado para disfrutar de un fin de semana agradable y especialmente en días soleados. Posteriormente se accede a la villa veraniega de San Javier, en la cual se ubica una tradicional hostería, próxima al destacado monumento, donde se ofrece alojamiento y gastronomía típica para quienes llegan hasta esta zona, además de interesantes excursiones de trekking, caminatas o cabalgatas.
Un lugar que merece ser visitado con sus setenta hectáreas de superficie es la Reserva de Flora y Fauna “Horco Molle”, que se ubica sobre la Sierra de San Javier a unos 5 km. a la derecha de Av. Aconquija. Esta abierta al público todos los días de 9:00 hs. a 19:00 hs. En la misma, además de una gran variedad de especies vegetales pueden avistarse tapires, monos, osos hormigueros, carpinchos y hasta yacarés, como fauna típica de la región.
Para tener en cuenta, los paisajes que rodean a la Villa San Javier son: al este la ciudad de San Miguel de Tucumán en el llano, al oeste las cumbres de Taif, Amfama y Cabra Horco, y al fondo de estas las cimas de las cumbres Calchaquíes, casi siempre nevadas.
San Javier se ha convertido en los últimos tiempos en el centro del aladeltismo o parapente nacional, en la montaña se construyó una plataforma para los lanzamientos, y el aterrizaje se efectúa metros abajo, en la pista de un aeroclub de la provincia.

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Villa Nougués
A 35,6 KM.

La villa, ubicada aproximadamente a unos 35 km. de San Miguel de Tucumán, fue fundada en la década de 1920 como lugar de descanso y recreación por el gobernador e ingeniero Luis F. Nougués, familiar de los propietarios del conocido ingenio San Pablo; a casi 1200 m.s.n.m., dentro de la Sierra de San Javier. Es un paraje serrano con lujosas residencias veraniegas que se levantan sobre las ondulaciones del terreno, en medio de una vegetación subtropical que contornea las montañas con numerosos helechos, enredaderas y hortensias que en el invierno suelen cubrirse de nieve durante los días más fríos del año.
Despiertan la atención la Capilla del pueblo construida con piedra laja de estilo gótico, entre pinares, fiel copia de la de Bouxt de los Pirineos en Francia; el puente colgante que vincula dos cerros de las adyacencias; y la “Gruta de la Virgen de Lourdes” relacionada con la mística religiosa.
El lugar se presta para la realización de paseos a pie o a caballo por zonas aledañas donde abundan ejemplares de helechos y lianas tropicales. La villa cuenta además con un club de golf y una hostería muy pintoresca dentro de esta exuberante región.
Las residencias, con espectaculares parques, fueron construidas con paredes de piedra extraídas de canteras de la zona.
Desde estas montañas se pueden divisar, por las noches, las luces de la capital de la provincia, los cañaverales y otras ciudades obteniendo una vista panorámica muy interesante.
Se llega mediante la RP 338.

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Loma Bola
A 25 KM.

Para llegar a Loma Bola se puede ir desde el centro de San Miguel de Tucumán por Av. Mate de Luna hacia Aconquija hasta San Javier; al llegar a las cumbres se debe girar a izquierda hacia Villa Nogues. Aproximadamente a 4 km. se encuentran los carteles que indican Loma Bola, situado a 1.330 m.s.n.m., con un desnivel de 800 metros.
En las inmediaciones sobre Loma Bola, se puede observar la plataforma de lanzamiento de parapentes que atrae e infinidades de deportistas y observadores.
Desde 1995 en este lugar se han formado a los pilotos oriundos de esta provincia y se organizan eventos de nivel nacional e internacional.
El despegue Loma bola es uno de los más cómodos del país, pues cuenta con una verde y suave pendiente de escuela. El aterrizaje es amplio y simple con numerosas opciones además del campo oficial.
Se realizan interesantes vuelos biplazas acompañados de un instructor sin necesidad de preparación previa.

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Raco
A 55 KM.

Por RN 9, a unos 28 km. de San Miguel de Tucumán se ubica la RP 341, sobre la entrada misma del pueblo de Tapia, allí girando hacia la izquierda, antiguas lomadas hacen sumergirnos en Raco.
Los orígenes de Raco se remontan al siglo XVII, época en que el capitán español García Medina donó a los jesuitas las tierras donde se establecieron la estancia del valle de Raku (redondo). Su clima benigno y la zona serrana atraen a numerosos visitantes en toda época del año. Sobre el ondulado terreno, que se cubre de flores en verano, se levantan pintorescos chalés y las casas de las estancias, rodeadas por típicas pircas. El arroyo Raco y el río Siambón, a corta distancia, ofrecen sus aguas flanqueadas por sauces, en las que se pescan truchas.
Este paisaje sirvió de inspiración al músico Atahualpa Yupanqui en 1935, durante su refugio serrano en Tucumán, para componer varias de sus zambas con las que recorrió el mundo cantando y dando trascendencia a la villa del Noroeste tucumano. El músico y poeta Atahualpa Yupanqui construyó en Raco un humilde rancho y convivió con los lugareños recorriendo los Valles Calchaquíes que lo inspiraban para componer.
La localidad se ubica dentro del departamento de Taif Viejo destacándose por su clima cálido en verano y con noches frescas; y el invierno el clima es frío con temperaturas bajas especialmente por las noches, soliendo nevar en ciertas ocasiones sorprendiendo a sus habitantes y atrayendo a turistas que se acercan al lugar para contemplar el imponente paisaje inusual.
Sin duda en esta valle, situado aproximadamente a 1.100 m.s.n.m, la sierra de San Javier adquiere su máxima expresión.

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El Siambón
A 64,7 KM.

A escasos 5 km. al sudoeste de Raco, luego de acceder por la RN 9 y por la misma RP 341 se encuentra en el departamento de Tafi Viejo el valle El Siambón, lugar serrano en el que se erige un Monasterio y Capilla de los Padres Benedictinos, totalmente construido con piedras y maderas de la zona en 1955. La congregación religiosa atiende allí un apiario donde se obtiene jalea real. En el Convento Benedictino además de ser un lugar de retiro es también huerto de producción de maravillosos dulces.
Los monjes son reconocidos en Tucumán por la excelente producción de dulces artesanales que realizan, entre ellos se pueden citar: dulce de naranja, pomelo, membrillo, el típico dulce de cayota que se recomienda saborearlo con queso y miel de abejas. En la zona se destaca la agricultura, apicultura y ganadería.
Esta localidad esta rodeada de bellas colinas otorgándole un microclima ideal muy agradable en el verano con noches frescas, mientras que en invierno hace frío y las lomas de las mismas son cubiertas por nieve brindando un paisaje ideal para disfrutar en todo momento mediante caminatas o cabalgatas llevando siempre el equipo propicio.
El poblado posee un country o resort y club de golf de nivel internacional. Se ubica aproximadamente a unos 60 km. de San Miguel de Tucumán. En esta localidad se puede acampar en lugares permitidos.

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Lules - Quebrada de Lules
A 20 KM.

Este paraje es uno de los más atractivos de Tucumán. La quebrada se abre aquí entre dos grandes montañas y da paso al agua de las vertientes y manantiales que alimentan el río Lules.
Antes de llegar a la ciudad de Lules, se encuentran las ruinas de la Capilla Jesuítica de San José de Lules, que datan del siglo XVII. Ha sido declarado Monumento Histórico porque es un legado histórico tucumano de suma importancia a orillas del río del mismo nombre. El conjunto arquitectónico se forma de una capilla y las ruinas de un antiquísimo claustro jesuítico fundado en 1670 y que pasó a la orden dominicana en 1775. Desde 1767, por orden de Carlos III rey de España, se expulsó a la orden jesuítica de América; y sus posesiones pasaron a otras órdenes o a manos privadas.
La misión fue habitada por monjes jesuitas en sus comienzos y familias de aborígenes, que eran indios lules para ser evangelizados; muchos historiadores afirman que en este lugar se procesó azúcar por primera vez en la provincia de Tucumán; pues la Orden de Jesús levantó su convento aquí, y hasta su expulsión fabricaron azúcar para uso doméstico con la ayuda de trapiches de madera, accionados por mulas.
El Templo dominico se construyó a fines del siglo XIX y se destaca por sus rasgos externos neoclásicos estando coronado por dos torres campanario. La Iglesia original de los jesuitas como así también el Convento y el Colegio se construyeron utilizando cal y ladrillos. La Iglesia comenzó a reconstruirse en 1998 a partir de antiguos documentos y fotos.
En el Patio de la misión se observan piletones que se utilizaban para curar con agua salada el cuero, con los que se hacían sandalias.
En el Convento, actualmente en ruinas, se ubicaban los dormitorios, el almacén, los talleres y el colegio donde estudiaban los indios lules.
La Misión posee en su Iglesia también un Museo donde se exhiben documentos históricos, elementos de los jesuitas, restos de vasijas utilizadas por ellos y planos de edificaciones.
Se puede visitar todos los días siendo su horario de 9:00 hs. a 13:00 hs. y de 16:00 hs. a 19:00 hs., además se efectúan visitas guiadas gratuitas muy interesantes.

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San Pedro de Colalao
A 93 KM.

Villa veraniega situada entre los ríos Tacanas y Tipas, a 1087 m.s.n.m, en el marco panorámico de las serranías circundantes. Se accede por la RN 9 y luego tomando la RP 311. Se ubica en el departamento de Trancas.
En la fecha de la celebración del Santo Patrono, el 29 de junio, se organizan los festejos de la Semana de San Pedro de Colalao; y en la primera quincena de abril, el Festival Provincial de la Nuez, además de ser características las fiestas de la Humita y del Quesillo.
Pueden adquirirse diversas artesanías como rastras, sombreros, taleros, fustas, carteras, camperas de cuero y dulces regionales.
En el siglo XVII Pedro de Avila y Zárate; y Blas Díaz eran los encomendados de la zona, el nombre del pueblo derivó entre la mezcla del nombre de pila de Avila y Zárate y los indios Colalaos que habitaban en esta región. Toda la propiedad se conocía con el nombre de “Estancia de Colalao” en 1858, época en que los comuneros donaron el terreno para construir un edificio eclesiástico y formar la villa.
Rodeada de un señorío colonial, circundada por cerros que proponen diversas actividades mencionadas, además de excursiones o visitas a sitios arqueológicos, la villa recibe al turista en sus hosterías y camping, enclavados en lugares de excepción.
Frente a su plaza principal se ubican muchas confiterías, bares y restaurantes que abren durante todo el año. La villa es muy elegida por los jóvenes durante los fines de semana del verano para ir a bailar. El clima del lugar es cálido durante el día y fresco por las noches, siendo ideal para los veraneantes.
Se puede acampar en lugares permitidos; y las caminatas, cabalgatas y el mountain bike son las actividades preferidas por los turistas que eligen el lugar para descansar y disfrutar del aire puro.

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Trancas
A 55 KM.

Se trata de una antigua población de actividad comercial basada en la explotación agropecuaria de los campos aledaños.
Desde aquí pueden realizarse visitas hacia la Ermita de San Francisco Solano y al pueblo de Villa Vieja, que conserva una capilla erigida en 1761 (luego destruida por un terremoto en 1826, y sobre sus cimientos se edificó la actual), una construcción de estilo colonial cuyos dos frontones superpuestos dan a su fachada un aspecto original.
Su importancia radica en que aquí fue bautizada, el 22 de junio de 1867, la escultora argentina Lola Mora.
Desde Trancas al oeste por la RP 311 se arriba a San Pedro de Colalao, agradable villa de veraneo que cuenta con hoteles y camping con servicios.

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Villa El Cadillal y Dique Celestino Gelsi
A 26 KM.

Conocido con el nombre de esta villa rodeada por montañas, pero realmente denominado Gobernador Celestino Gelsi, el acceso al dique se realiza por la RN 9 y la RP 347. Extendido en medio de la montaña en una superficie de once kilómetros de largo, fue construido durante la década de 1960 con el objetivo de producir energía y agua potable para abastecer a toda la población de la provincia.
Es una importante presa que embalsa las aguas del río Salí, el más caudaloso de la provincia de Tucumán, y sus aguas cubren 1.400 hectáreas en medio de la única zona montañosa del noreste de la provincia: la Sierra de Medina.
Es uno de los lugares elegidos por la juventud tucumana para la práctica de deportes acuáticos y para pasar las tardes de verano al aire libre. Se puede acampar en lugares permitidos, y alrededor del dique y de su espejo de agua, entre las sierras, se ubican restaurantes, confiterías, clubes deportivos y viviendas.
El área posee una interesante infraestructura para el turismo, donde se puede disfrutar de balnearios, clubes náuticos y también de la pesca, porque abundan los pejerreyes.
Se recomienda visitar el Museo Arqueológico Dr. Ernesto Padilla y sobre las márgenes del río Loro la planta potabilizadora de agua.

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Zona Oeste (Valles)

En este itinerario se destacan varias localidades hasta llegar a Colalao del Valle y el Pichao. Son duda el turista se dispone a conocer un lugar exclusivo, único por su belleza. El recorrido tendrá una dosis de ansiedad que se ira matizando con el descubrimientos de múltiples encantos.
La zona es una comarca cargada de historia, con reflejos y testimonios de otras culturas, de vivas raíces en sus tradiciones y un horizonte que transforma estos paisajes en inolvidables recuerdos.
La zona se destaca por las cualidades multifacéticas de su geografía, con calidos y suaves climas en sus valles, junto a refrescantes y frías áreas montañosas.
La Quebrada de Los Sosa y los Valles Calchaquíes concentra el mayor número de visitantes.

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Famaillá
A 36 KM.

Se arriba desde la capital de la provincia por la RN 38, siendo la cabecera del departamento que lleva su mismo nombre, y muy visitada como nexo por todo turista que desea conocer la provincia vecina de Salta, el Valle de Tafi y las ruinas de Quilmes en la misma provincia de Tucumán. Su clima es subtropical con un promedio que oscila entre 23º C. y 35 º C.
Anualmente se festeja en esta localidad destacada por su gastronomía la Fiesta Nacional de la Empanada donde se premia a los mejores cocineros. Se realizan exquisitas empanadas rellenas de carne, pollo y hasta mondongo; si bien cada restaurant guarda su secreto en la mayoría participan condimentos como perejil, pimentón y comino.
Se destaca por el cultivo típico de esta zona, la caña de azúcar, además de frutas como la frutilla, kiwi, limón, kaki y palta, que se exportan en gran medida. Es una zona frutohortícola por excelencia. En sus alrededores la localidad posee industrias azucareras, textiles y procesadoras de citrus.
El departamento de Famaillá se sitúa a 361 m.s.n.m., en el corazón de la provincia de Tucumán, eje de ubicación a todos los puntos cardinales. Su escasa distancia a la capital de la provincia por RP 301 y autopista, convierten a esta ciudad en el paso obligado para llegar a Tafí del Valle, y disfrutar así del paisaje que constituye una bella salva subtropical, junto a nacientes naturales como el Río Famaillá, con sus aguas silenciosas y cristalinas.
Por Famaillá pasa el antiguo camino denominado del Perú que utilizaron los Incas.

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Acheral
A 40 KM.

Es una pintoresca localidad en el departamento de Monteros, que se ubica camino hacia la denominada “Selva Tucumana o Selva de las Yungas”, desde la cual un estrecho camino asfaltado pero serpenteado asciende entre la espesa vegetación tropical hasta arribar a un espectacular valle verde, que frecuentemente esta cubierto por nubes. En esta parte habita el denominado gato onza u ocelote que se encuentra en peligro de extinción y árboles como el cedro y el nogal criollo.
El camino es demasiado sinuoso por lo que debe manejarse con suma precaución. Las vistas panorámicas son realmente bellas, divisándose mientras se penetra en la Selva Tucumana o de Yungas exuberante vegetación subtropical, escarpados acantilados, cascadas y hasta un río al fondo de una especie de barranco.

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Selva Tucumana o Yunga y Monumento al Indio

Si uno prosigue por la RN 38 en dirección sudoeste aproximadamente unos 10 km. debe doblar a la derecha en la RP 307, se cruza por el antiguo ingenio Santa Lucia y comienza el ascenso a la denominada Selva Tucumana, llamada también Selva de las Yungas. A esta zona también se la denomina Selva Tucumano-Boliviana ya que se extiende desde la provincia argentina de Catamarca hasta el país limítrofe en el norte llamado Bolivia.
La selva subtropical permanece nublada por su marcada estación seca que trascurre entre mayo y septiembre (invierno), equilibrándose con la humedad de neblinas causada por la cercanías a las nubes.
Abundan árboles diversos como el horco mole, el pino de cerro, el laurel, la tipa, el jacarandá, el lapacho y el cebil; también se observan una gran cantidad de helechos y plantas que crecen sobre los troncos de los árboles hasta cubrirlos por completo.
En esta zona de selva el “Paraje el Indio” es el más importante parador como descanso del área. Posee un destacado monumento dedicado a los indígenas de la zona y un mercado de venta de artesanías.
Está rodeado por el curso de pequeños arroyos y una impenetrable vegetación que empieza a tomar características propias del denominado bosque de altura, donde predominan pinos, cerros y alisos. Posteriormente, al ascender, la vegetación selvática comienza casi a desaparecer en la entrada del Valle de Tafí, que se ubica a unos 25 km del Paraje El Indio, conjuntamente con el Embalse La Angostura.
Camino a los Valles se ubica el “Monumento al Indio” como se indicó, habitante originario de estas tierras, fiel defensor de sus dominios, a quien se recuerda por su valentía y fortaleza.
Este lugar de descanso posee una enorme estatua de un indígena obra del tucumano Juan Carlos Iramain. La escultura fue realizada totalmente desnuda y la tradición oral cuenta que la señora del gobernador Miguel Critto deseaba modificarla colocándole un taparrabo de cemento y piedra, como se puede apreciar actualmente.
También se destacan en la zona unas vistas panorámicas muy interesantes y numerosos artesanos que comercializan productos de excelente calidad.
Se debe manejar con precaución pues el camino que atraviesa la selva tucumana es alto y sinuoso volviéndose peligroso en épocas de precipitaciones, en verano.

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Embalse Dique La Angostura
A 97 KM.

Desde la capital de la provincia, por la RP 307, se ubica este embalse de 700 hectáreas aproximadamente y situado a unos 1880 m.s.n.m.
Se ubica en la puerta de entrada al Valle de Tafí, y es un espejo de agua que le da vida a la zona de El Mollar y sus alrededores; el terreno accidentado de El Mollar permitió su construcción, sobre una extensa depresión en medio del valle.
El Dique, situado al sudeste del embalse, detiene el curso de los Ríos principales Tafí y del Mollar.
El agua liberada por este apreciado espejo de agua da origen al Río de los Sosa, que desciende hacia el sur atravesando la selva hasta la localidad de Monteros, siendo ideal el lugar para practicar diversos deportes náuticos, la pesca de pejerreyes y truchas, y la navegación.
Está rodeado al este por las cumbres del Tafí, al oeste el cerro Pelado y al sur el cerro Ñuñorco.
Se puede acampar en lugares permitidos.

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Parque los Menhires

Cruzando el Dique La Angostura, por la RP 307, se arriba al Parque Los Menhires, donde se aprecia una interesante vista del Valle de Tafí.
En la zona han sido reunidos alrededor de 130 menhires (dólmenes o piedras paradas realizadas por las poblaciones aborígenes), traídos de distintos lugares del valle. Estos monolitos, de época precolombina, tallados con signos aún indescifrables y de diferentes alturas, constituyen un monumento arqueológico de singular interés. Su presencia en esta región argentina habla de antiguas altas culturas, su sentido, según distintos especialistas, pudiera ser ceremonial, totémico o fálico.
Varios menhires presentan grabados en bajorrelieve con motivos antropomorfos (humanos) y zoomorfos (animales), de una antigüedad aproximada de 2.500 años.
En la colina que alberga este Parque se hallaron fragmentos de esqueletos humanos además de objetos diversos de antiquísima data
En las cercanías del parque la Secretaría de Turismo de la provincia construyó un Museo para exhibir datos del lugar.
Los primeros habitantes de la región fueron los constructores de los menhires del Valle de Tafí, en el noroeste de la provincia. Según destacan los historiadores, esta cultura ya había desaparecido cuando los españoles conquistaron la zona a mediados del siglo XVI.

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El Mollar
A 104 KM.

Antes de llegar a Tafí del Valle, se encuentra la hermosa villa veraniega de El Mollar.
En todos sus rincones los chicos se divierten andando a caballo y paseando en bicicletas. En la zona se practica montañismo, aladeltismo, parapente y ski acuático.
Es uno de los lugares elegidos por la juventud para pasar las vacaciones en las montañas tucumanas.
Anualmente se festeja la Fiesta Nacional de la Verdura, en agradecimiento a la Madre Naturaleza por los frutos obtenidos durante el último año.
La villa posee variados recorridos para efectuar caminatas o trekking al aire libre y conocer todos los rincones cercanos de la montaña.
Los mayores atractivos de la villa son el “Dique La Angostura” y el “Parque de Los Menhires”.

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Tafí del Valle
A 107,5 KM.

La villa enclavada entre las montañas de la cadena del Aconquija, es el centro turístico más importante de la provincia, ya que une a la belleza del paisaje y la benignidad del clima, antiguas tradiciones.
Presenta alrededores con numerosos panoramas, altos cerros y frescos valles, vertientes, vegetación y plantíos frutales, entre otros atractivos. En invierno, la nieve cubre las alturas vecinas.
El turista puede realizar excursiones por valles cercanos y participar de visitas guiadas a museos y construcciones antiguas que atestiguan el paso de las misiones jesuitas por Tucumán hace más de 300 años.
Tafí del Valle ofrece el contacto directo del viajero con el folklore, los bailes populares y la cocina regional, que se manifiesta, entre otras cosas, en la producción de un queso muy afamado por su sabroso gusto. También son apreciados los dulces, frutas secas, tejidos y objetos de cuero.
En esta localidad no sólo la “Lunita de Tafí” atrae al visitante, su nombre es ya internacional y reclamado por quienes buscan gozar de unas verdaderas vacaciones bajo su serrano cielo y practicando deportes como travesías, cabalgatas, enduro, rappel, ecoturismo, montañismo y hasta agroturismo.
La perfecta combinación del verde de las montañas, con la frescura de los ríos y el clima ideal convierten a este lugar en el valle más atractivo de Sudamérica y en uno de los paisajes más hermosos del mundo.
Sin duda Tafí del Valle es la puerta de entrada al paraíso de las sierras del Aconquija, donde también se ubican para destacar Amaichá del Valle, Ampimpa, las Ruinas de Quilmes, Cololao del Valle y El Pichao, que son las últimas poblaciones del cerro antes del límite provincial con Salta.
Desde Tafí del Valle un camino serpentea con bellos paisajes montañosos hasta “Abra del Infiernillo”, que es el punto más alto del recorrido aproximadamente a 3.040 m.s.n.m; a partir de este punto el paisaje vuelve a variar en forma radical donde las montañas onduladas cubiertas de vegetación dan paso a una altiplanice desértica.
Se puede acampar en la localidad utilizando los lugares permitidos.

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Amaicha del Valle
A 164,5 KM.

Es una localidad veraniega situada en los valles calchaquíes, sobre el río Amaicha, la rodean cerros agrestes y pedregosos, donde abundan cactos y ganado caprino. La localidad pertenece al departamento de Tafi del Valle situado al noroeste de la provincia y es tierra de copleras con un pueblo de gente amistosa y muy amable donde el sol brilla 360 días del año.
El Valle de Amaichá se encuentra aproximadamente unos 2000 m.s.n.m., y para llegar es necesario recorrer aproximadamente 165 km. de los cuales 120 km. son caminos serpenteantes entre montañas desde San Miguel de Tucumán. El paisaje es muy bello, enmarcado por la Sierra de Quilmes al oeste; y las Cumbres Calchaquíes al este.
En Amaicha del Valle aún sobrevive uno de los pocos pueblos indígenas que habitan el país, esta comunidad, única en el noroeste argentino, conserva todavía los rasgos más importantes de la cultura diaguita, y sus integrantes fabrican piezas únicas realizadas con sus propias manos.
La localidad posee casas de veraneo muy pintorescas y tiene una población permanente de origen indígena en su mayoría. Es importante destacar que se trata de la única comunidad indígena del país que ha recibido los documentos de propiedad de sus tierras tradicionales a principios de la década de 1970, durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón.
En febrero se destaca el Carnaval Amaicheño y la elección de La Pachamama (Madre Tierra), personificada por la mujer más anciana y sabia del pueblo. Sin duda la localidad esta detenida en el tiempo pues las tradiciones se conservan indelebles desde épocas precolombinas.
En este lugar viven más de dos mil personas, la mayoría de las familias tiene sus casas en zonas rurales y se dedica casi con exclusividad a la producción de vino patero, alfajores, turrones y quesillos.
Sin duda merece una visita, a la entrada de esta localidad, el “Complejo Pachamama o Casa de Piedra” con una extensión aproximada de diez mil metros cuadrados, que alberga un interesante Museo. En este Centro Cultural Pachamama se ubican salas dedicadas a la geología y antropología; y salas dedicadas a obras del artista salteño Héctor Cruz, como pinturas, tapices y artesanías, quien creó este centro artístico.
Estas cinco salas están separadas por los patios dedicados a las divinidades indígenas o también denominados patios de esculturas.
Las dos primeras salas son notables por las piezas de arte y utensillos precolombinos realizados por distintas culturas aborígenes que habitaron la zona, entre ellos los avanzados Incas.
Este Centro Cultural fue especialmente erigido por el trabajo de cientos de artesanos en honor a la Madre Tierra o Pachamama, que rinde culto al panteón de divinidades indígenas de los Valles Calchaquíes.
Desde esta pintoresca localidad veraniega se puede ir directamente hacia el oeste en dirección a la ciudad Santa María, en la provincia de Catamarca, que ofrece una variedad de productos y vinos artesanales; o continuar hacia el noroeste por las pintorescas localidades de la provincia de Tucumán.

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Ampimpa - Observatorio Astronómico
A 150 KM.

Uno de los lugares recomendados para visitar en esta pequeña localidad es el “Observatorio Astronómico de Ampimpa”, ubicado en el kilómetro 107,5 de la ruta que lleva a los Valles Calchaquíes.
Este centro de estudios es único en el país y fue construido en el siglo XX a 2.550 m.s.n.m. En el mismo se transmiten conocimientos científicos y se pueden efectuar observaciones solares durante el día y observar constelaciones, planetas y estrellas durante la noche, además de la luna.

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Quilmes - Ruinas de Quilmes
A 183 KM.

Antiguo emplazamiento indígena calchaquí de una ciudad prehispánica reconstruida, de notable extensión y organización, emplazada a 5 km. de la actual RN 40 sobre la ladera de un cerro perteneciente a la sierra de Quilmas, a unos aproximadamente 1.978 mn.s.n.m.
Testimonian estas ruinas arqueológicas el grado de desarrollo alcanzado por los aborígenes de Quilmes, encontrando vestigios como alfarería, núcleos habitacionales, fortalezas, reductos defensivos, corrales, depósitos con paredes de piedra laja, entre otros. Sus muros de piedra plana muy bien encastrados se conservan aún en perfectas condiciones, destacándose la zona residencial y el gran dique y embalse; y subiendo aún más metros se observan las fortificaciones.
Los calchaquíes eran agricultores y cultivaban extensas tierras en torno a un asentamiento urbano, desarrollando una estructura social y económica totalmente integrada que permitió resistir durante muchos años tanto la conquista española como la conversión al cristianismo.
Los Quilmes tenían un elevado nivel de organización política, social y económica, y poseían importantes conocimientos de arquitectura, por lo cual diseñaron fortificaciones fundamentales para resistir eventuales ataques externos de cualquier invasor.
Este asentamiento prehispánico en la actual Argentina se desarrolló hasta el siglo XVII, posteriormente tuvo que emigrar forzosamente, luego de resistir durante aproximadamente unos ciento treinta años a la conquista y evangelización española en esta región. Pese a la tenacidad de los aborígenes y sus fortalezas que custodiaban la ciudad, los españoles lograron vencerlos en 1666; siendo el último territorio indígena de Argentina que se rindió a los españoles. Estos los obligaron a ir caminando, hasta un lugar cercano a Buenos Aires, por lo cual hombres, mujeres y niños aborígenes se trasladaron a pie, bajo custodia española, hasta el puerto del Atlántico, ubicado al sudeste del país por más de mil kilómetros de distancia; y en el camino falleció la mayoría.
Los sobrevivientes soportaron en el nuevo territorio el trato hostil de sus dominadores y fueron utilizados como esclavos, hasta que finalmente fallecerían los últimos descendientes que quedaban de este tenaz pueblo en la localidad del mismo nombre situada al sur de la provincia de Buenos Aires, muy próxima a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o Capital Federal.
Al pie de las ruinas se ubica un pequeño museo y una tienda de artesanías. El Complejo de las Ruinas de Quilmes abre sus puertas todos los días de 9:00 hs. a 19:00 hs., y dentro del mismo se encuentra un hotel muy pintoresco, que se construyó bajo el proyecto del artista salteño Héctor Cruz respetando el estilo arquitectónico y el entorno de las ruinas, pues fue construido sobre partes de estas mismas.

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Colalao del Valle
A 196 KM.

Es una pequeña localidad ubicada en las laderas de las sierras del Cajón, a la vera del río Santa María, rodeada de extensos plantíos frutales y viñedos, con angostas calles de tierra. Es la última localidad de la provincia de Tucumán antes de ingresar a la provincia de Salta, y se encuentra a unos 1.815 m.s.n.m..
Se recomienda caminar por sus calles entre viñedos, higueras, durazneros o nogales, aspirar el aire límpido y observar las huertas familiares, estando en contacto permanente con la naturaleza.
En el mes de julio se realiza la Fiesta del Poncho y en enero la Fiesta del Antigal.
El pequeño poblado se dedica a la producción de nuez, especias, productos artesanales, artesanías y vinos caseros. Su clima se caracteriza por ser seco de día y frío de noche por lo que se recomienda llevar vestimenta adecuada de abrigo.

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El Pichao
A 202 KM.

Desde la localidad de Colalao del Valle, aproximadamente a unos 8 km., se llega a El Pichao, donde se hallan las Ruinas de la cultura Condor Huasi. Este es un pequeño poblado, hospitalario y custodio de ancestrales costumbres, como su localidad vecina de Colalao del Valle. En febrero se efectúa la Fiesta de los Dulces Artesanales, que se destacan por su elaboración casera y nivel de calidad.

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Zona Sur y Este (Yungas o Nuboselva)

Se inicia este itinerario a unos 70 km. al sur de San Miguel de Tucumán, desde la ciudad de Monteros o también desde Concepción.
En esta zona, el turista podrá vivir experiencias incomparables. Entre otros atractivos, podrá desentrañar los misterios en las pircas o picas de la Ciudacita ubicada en el Parque Nacional de Los Alisos; o disfrutar de la Cuesta del Calvillo, la misteriosa Laguna del Tesoro y los imponentes Bosques del Parque Provincial El Cochuna. Más hacia el sur, accediendo por la localidad de Juan B. Alberdi, se arriba al Dique y Embalse Escaba, paraíso para los pescadores. Taco Ralo ofrece las aguas termales más importantes de la provincia, conocidas ya por la cultura Inca.
Se recomienda visitar Simoca, sede todos los sábados del año de la famosa Feria.
Esta zona se destaca también por los Nevados del Aconquija, tapizados de bosques y nieves eternas, proporcionando la combinación ideal para elegir el deporte o la aventura de nuestro agrado, desde el trekking (que se puede realizar mientras se cruza lentamente las suaves sendas de un valle), hasta trepar escarpados senderos de montaña. Además, uno puede exigirse sobre las dos ruedas de una mountain bike, o practicar entre los árboles el apasionante rappel.

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Monteros
A 53 KM.

Esta localidad, que es la tercera en densidad de habitantes en la provincia, está al sudeste de San Miguel de Tucumán y es la entrada al circuito turístico sureño de la provincia. Posee una importante actividad comercial e industrial, destacádose el cultivo de frutales y el procesamiento de la caña de azúcar en el ingenio Ñuñorco, ubicado dentro del casco urbano.
En la pintoresca localidad de Monteros finaliza la denominada Quebrada del Portugués, la cual desciende desde el Valle de Tafí y es interesante saber que fue utilizada como camino y medio de comunicación por los conquistadores españoles en sus expediciones desde el Alto Perú (Bolivia y Perú).
La población está enmarcada hacia el Oeste por los macizos del Ñuñorco. Su comercio es activo y cobra mayor impulso durante la época de la zafra azucarera.
Posee un Balneario Municipal, junto al río Pueblo Viejo, en donde se realiza la pesca deportiva de truchas. Se puede acampar en lugares permitidos.

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Simoca
A 50,7 KM.

Las viejas costumbres de la región se conservan en el sur tucumano, pues Simoca es descripta como ‘’la tierra o capital del sulky’’ (carruaje ligero de dos ruedas tirado por un caballo), pues todos los sábados del año reúne a cientos de sulkies, carros, tractores, camiones y automóviles que se dirigen a intercambiar productos directamente, o comprar y vender animales ‘’por bulto’’, es decir, sin pesarlos. Es una fiesta semanal para no perdérsela si se encuentra visitando la zona.
Existen talleres de fábricas de sulkys que se exportan al mundo desde esta localidad.
La “Feria de Simoca”, mezcla de ayer y hoy, se realiza en invierno en el mes de julio; tiene actualmente un predio de 400 metros de extensión, y en él se encuentran los productos más variados, desde aquellos ligados a las costumbres de nuestros ancestros indios, hasta los originados en los últimos avances de la tecnología moderna.
En el mercado de Simoca se encuentran pintorescos puestos, abiertos todos los sábados, ideales para saborear comidas típicas como tamales, empanadas, locro, humita, carne de cerdo o vacuna y salchichas, además de las ancestrales tortillas a la parrilla para la hora del desayuno.
La variedad de frutas y verduras es inmensa además de la excelente calidad; en toda esta zona es importante la producción frutihortícola.
Las futas más destacadas son la naranja, el limón, las frutillas y los kiwis, exportándose varias toneladas al exterior, al ser muy apreciadas internacionalmente.
Las especias también abundan, como el azafrán, romero, cúrcuma, pimientas variadas, pimentón, comino, ajíes picantes o dulces, anís, orégano y tomillo.
Los dulces más destacados son las roscas de anís, las empanaditas de dulce de batata y las tabletas de caña. La miel de caña se comercializa en una peculiar botella o a granel.
En la feria, donde abunda la música y danza folklórica, se ofrece también artesanías en las que destacan mates, ponchos, lazos, telares de madera y artículos variados de cuero.
Los primeros asentamientos de Simoca provienen del 1613, a principios del siglo XVII. En nombre quechua significa “lugar de paz y silencio”, y aún hoy se conservan las tradiciones criollas, con un pueblo sumamente cordial y amistoso.
Aproximadamente más de tres mil sulkies transitan en las calles y pueden observarse durante esta importante Feria, circulando conjuntamente con los automóviles que atraen a turistas de diversos lugares del país y del mundo.
Simoca, es sin duda, una tradicional localidad tucumana que recorrió todas las latitudes en la voz de la reconocida cantante argentina Mercedes Sosa, que ha interpretados zambas y canciones populares por todo el mundo. En la zamba “Al Jardín de la República”, cuyo compositor fue Virgilio Carmona se refiere directamente a Simoca en su estribillo.
Se accede a esta localidad por la RP 157.

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Ibatín
A 65 KM.

Por la RP 325, al cruzar el puente sobre el río Pueblo Viejo, se debe doblar a la izquierda por el camino de tierra. A unos 5 km. aproximadamente se arriba a la entrada del Sitio de Ibatín, protegido por la provincia. Esto se debe a que el 31 de mayo de 1565, el español Diego de Villarroel fundó la primera San Miguel de Tucumán en esta zona. Las constantes inundaciones, las fiebres palúdicas y la difícil comunicación con respecto al camino del Perú obligaron finalmente a realizar su traslado a donde se encuentra actualmente, aproximadamente unos 65 km. más al norte, en 1685.
Aún se pueden observar los cimientos de varias edificaciones, como el Cabildo de la antigua capital de la provincia. En el “Museo Histórico de San Miguel de Tucumán”, se encuentra exhibida un aguamanil o jarra de plata labrada de origen español, que se encontró cuando se efectuaban excavaciones en el denominado sitio de Ibatín.
Entre los siglos XVI y XVII se produjo el descubrimiento, conquista y colonización del Tucumán por intermedio de los españoles provenientes desde el actual Perú y Chile.

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Concepción
A 90 KM.

Por la RN 38 se llega a esta ciudad, a unos 20 km. del sitio de Ibatín.
Concepción es una importante localidad comercial y administrativa en el sur de la provincia de Tucumán y posee una interesante infraestructura de servicios turísticos, siendo la segunda ciudad más poblada de la provincia con aproximadamente 45.000 habitantes, cabecera del departamento de Chicligasta.
Se recomienda recorrer la Av. San Martín donde se ubican comercios, bares y restaurantes, además de una impactante y arbolada plaza en cuyo alrededor, como es típico en esta región, se levantan edificios gubernamentales y sociales.
A esta pintoresca localidad antiguamente se la denominada Concepción de la Ramada, y la fundación de la Villa data del 1 de julio de 1861. Es actualmente una zona de importante producción hortícola.
Pueden observarse en los alrededores una grata visión panorámica, como la Cuesta del Clavillo y El Nevado, donde una verdadera selva subtropical cubre los faldeos montañosos.
Se recomienda efectuar excursiones a los Nevados del Aconquija, al Parque Provincial El Cochuna y a la Laguna del Tesoro.

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Nevados del Aconquija

El sistema montañoso denominado Nevados del Aconquija marca un límite natural entre las provincias de Tucumán y Catamarca.
El imponente sistema, con cumbres que superan los 5.0000 m.s.n.m. finaliza hacia el nordeste en el Valle de Tafí. Entre sus cumbres de las cuales algunos poseen nieves eternas se destacan “El Bolsón de los Cerrillos” (5.550 m.s.n.m), “El Clavillo” (5.540 m.s.n.m), y “El Tipillas” (5.200 m.s.n.m.); a lo largo de sus laderas se han asentado diferentes etnias indígenas que utilizaban el agua de los incalculables ríos de deshielo que se ubican en la zona.
Se accede por la RP 365 y se recomienda detenerse en cualquiera de los miradores que permiten contemplar los Nevados del Aconquija, apreciando la magnitud de la naturaleza en todo su esplendor.

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Parque Provincial El Cochuna
A 120 KM.

A él se accede por la RP 365, hasta el pueblo de Alpachari, donde culmina el pavimento y se continúa por un camino de tierra aproximadamente 20 km. hasta llegar al Parque.
Es una interesante área de flora y fauna denominada yunga, apta para visitar, contemplar y hacer avistaje. Posee senderos que pueden recorrerse tanto a pie como en mountain bike, atravesándose sendos bosques subtropicales. Se destaca la presencia de un fruto colorado pequeño denominado tomate de las yungas.
Como toda nuboselva, la diferencia de temperatura y precipitaciones de las laderas montañosas determina la existencia de tres clases bien diferenciadas de vegetación: las selvas de transición o basales, que comienzan la pie de los cordones montañosos y hasta los 500 m.s.n.m. aproximadamente; las selvas de montaña, que van desde los 500 m.s.n.m. hasta los 1.200 m.s.n.m.; y los bosques montañosos, que se ubican desde los 1.2000 m.s.n.m hasta los 2.500 m.s.n.m. Luego se ubica lo que se denomina prado.
Las especies arbóreas se agrupan según la altitud: en la selva de transición se encuentran tipa y cebil colorado; en la selva de montaña nogal y horco molle; en el bosque montañoso aliso y pino del cerro; y en el prado queños. Además, como es propio de esta clase de bosques, en los troncos de las especies arbóreas se encuentran plantas colgantes. La selva tropical asombra por la altura de sus árboles.
La avifauna de la yunga es muy interesante, encontrándose tucanes, loros, boyeros y picaflores. El chichillón es un ave que habita en los prados montañosos a más de 2.500 m.s.n.m. El aguilucho abunda en varios sectores de la selva montañosa a partir de los 500 m.s.n.m.
El gato montes es un felino que puede divisárselo hasta los 2.000 m.s.n.m., en el bosque montañoso; el zorro de monte es otro mamífero común en la selva de montaña; mientras que en la selva de transición se observan varios animales también característicos de la región chaqueña, como la corzuela o guazuncho.
El Parque esta atravesado por el Río Cochuna, que desciende del imponente cordón o sistema del Aconquija, siendo este río ideal para la pesca de truchas.
Se puede recorrer el Parque también mediante cabalgatas con excursiones de montañismo, que ascienden a picos muy importantes del cordón como Aconquija, El Calvillo, El bolsón y El Chimberí.
Se puede acampar en lugares permitidos.

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Laguna del Tesoro

Es uno de los lugares más hermosos de la provincia de Tucumán. Su paisaje es colorido y está enmarcado por las montañas y las cumbres del Aconquija, que suelen quedar nevadas durante las frías noches del invierno. Está ubicada en el sudoeste de Tucumán, a 1700 metros de altura en el “Parque Provincial Cochuna”.
Si uno lo desea el área es ideal para practicar pesca deportiva, obteniéndose buenos ejemplares de pejerrey.
Desde la localidad de Concepción, mencionada en esta sección, parten excursiones con duración mayor al día de caminatas y cabalgatas, que se internan en un frondoso bosque hasta llegar a lugares muy interesantes, entre los que destaca la Laguna del Tesoro.
Para llegar a esta impresionante zona se debe hacer a caballo o caminando el último tramo de la montaña.

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Dique Escaba
A 127,2 KM.

Es uno de los principales centros de turismo de la provincia, al que se accede por la RP 38, un camino de montaña acompañado de una tupida vegetación al sudoeste de la provincia.
Se trata de una importante obra hidráulica que embalsa las aguas de la cuenca formada por los ríos Marapa, Cavaría y Singuil; y por los arroyos Mora y Yacuichacuna. Sus aguas están contorneadas por cerros y quebradas con distintos colores y tipos de vegetación, que le dan al paisaje un ambiente peculiar.
La obra del dique comenzó en 1943 y fue inaugurada en 1950. Su capacidad es de ciento veinte millones de metros cúbicos, contenidos por un muro de casi cien metros de altura.
Su espejo de agua de 580 hectáreas, y permite la práctica de deportes náuticos y pesca deportiva. Se puede acampar en lugares permitidos.

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Juan Bautista Alberdi
A 102 KM.

Localidad emplazada en el sur tucumano, en zona de plantíos hortícolas, cítricos y tabacaleros. El 29 de agosto se celebra el natalicio del tucumano Juan Bautista Alberdi (1810-1884), con actos oficiales. Juan B. Alberdi fue un pensador y político argentino, autor del libro Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina, obra clave para la redacción de la Constitución Nacional de 1853.
El 19 de marzo se festeja el día del Santo Patrono de la ciudad, patriarca San José.
Pueden realizarse paseos al Dique Nivelador Ingenio Marapa, Usina Hidroeléctrica Batiruana y Baños Termales de Talamuyo.

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