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En épocas precolombinas antes del descubrimiento y la conquista, poblaban
los alrededores montañosos de Cafayate asentamientos indígenas diaguitas.
Aproximadamente en el año 1480 llegaron en un primera etapa los incas del Perú,
y en 1535 arribarían los conquistadores españoles, siendo los aborígenes
lugareños quienes más lucharon y resistieron. Sus testimonios aún se aprecian
en localidades como Yacochuga, Chusca, San Isidro, El Divisadero, y
especialmente en Tolombón; encontando restos de cerámica, muros o pircas de
piedra, andenes de cultivo y hasta pinturas rupestres.
Esta localidad, ubicada en el centro de los Valles Calchaquíes de la provincia
de Salta, es reconocida internacionalmente por la calidad de sus vinos, la
afabilidad de su clima, la cordialidad de su gente y la belleza de sus paisajes.
Sin duda el encanto de este bello e importante pueblo dentro del circuito
calchaquí se disfruta plenamente recorriendo sus calles, admirando la
incomparable arquitectura de su Catedral, la arbolada y florida Plaza Principal,
el pintoresco Viejo Molino de piedra, y los museos llenos de historia y tradición.
Además, el contacto estrecho con la naturaleza se refleja en las imponentes
cascadas del Río Colorado, en los atractivos atardeceres desde el cerro Santa
Teresita, en las blancas y excéntricas arenas de Los Médanos, y en la
inolvidable Quebrada de Cafayate o Río de la Concha, con sus peculiares formas
y colores, donde el viento ha actuado como hábil escultor dando al viajero
espectáculos de notable belleza. Para los más aventureros, es posible intentar
alcanzar la cumbre del cerro San Isidro para apreciar una vista espléndida de
todo el Valle Calchaquí.
Dotado de todo el confort que exige el turismo moderno, Cafayate cuenta con
hoteles y residenciales de gran calidad, restaurantes y confiterías, hospital,
correo, sucursales bancarias, y todo cuanto se necesita para sentirse bien.
La visita a bodegas y la degustación de sus vinos es uno de sus principales
atractivos. Pueden apreciarse delicados vinos tintos, rosados y blancos, que se
elaboran en bodegas rodeadas de inmensos viñedos, que pueden ser visitadas para
adentrarse en los secretos de la vitivinicultura. Estos vinos gozan de alto
prestigio nacional y han ganado distinciones extranjeras.
Además, hay campings y es posible la práctica de diversos deportes.
Finalmente, en esta localidad se celebra la Serenata a Cafayate, uno de los
festivales de folclore más importantes de todo el noroeste argentino.
Cafayate es toda una convocatoria para el turismo. Dícese que quien no conoce
Cafayate no conoce Salta, y algo hay de cierto en ello.
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